La investigación identifica una brecha entre la importancia que la ciudadanía concede a los riesgos alimentarios, la información disponible y el acceso a fuentes consideradas fiables
Un artículo científico vinculado al proyecto ALSEMAC analiza la percepción de los riesgos alimentarios y el acceso a la información entre consumidores urbanos de Costa de Marfil. El estudio, publicado en la revista Food and Humanity, aporta nuevos datos sobre la forma en que la población recibe, consulta y valora la información relacionada con la seguridad alimentaria.
La investigación se basa en una encuesta realizada a 402 personas adultas con acceso digital en zonas urbanas de Costa de Marfil. El trabajo estudia la importancia que la ciudadanía concede a los riesgos alimentarios, el grado en que se considera informada, la confianza depositada en distintas fuentes y la frecuencia con la que se consulta cada una de ellas.
Los resultados identifican tres brechas relacionadas entre sí. La primera aparece entre la relevancia y la suficiencia de la información: las personas participantes consideran que los riesgos alimentarios son importantes, pero sienten que no cuentan con suficiente información para identificarlos, interpretarlos y afrontarlos. En una escala de 0 a 10, la relevancia personal de estos riesgos obtuvo una puntuación media de 8,59, frente a un 6,54 en la percepción de estar suficientemente informados.
La segunda brecha se refiere a la relación entre confianza y alcance cotidiano. Los médicos y especialistas sanitarios fueron las fuentes que generaron mayor confianza, seguidos por las organizaciones internacionales y el personal científico de universidades y centros públicos de investigación. No obstante, estas fuentes no siempre son las más consultadas.
La familia y las amistades fueron los canales consultados con mayor frecuencia. Por su parte, los científicos ocuparon el tercer lugar en confianza, pero el décimo en frecuencia de consulta, mientras que los médicos fueron la fuente más valorada y se situaron en sexto lugar en el uso habitual. El estudio denomina a esta diferencia «brecha entre credibilidad y accesibilidad».
La tercera brecha se observa entre la preocupación y la exposición a información. En los ocho riesgos alimentarios analizados, la preocupación declarada fue superior al nivel de información recibido por las personas encuestadas. Las diferencias fueron especialmente destacadas en cuestiones como la presencia de microplásticos en los alimentos, la contaminación durante el transporte o el almacenamiento, los alimentos modificados genéticamente y los plaguicidas.
El artículo no interpreta estos resultados como una falta de interés por parte de la ciudadanía. Al contrario, sus conclusiones apuntan a que existe una elevada preocupación por la seguridad alimentaria, pero que el conocimiento científico y técnico no siempre llega a través de los canales que la población utiliza con mayor frecuencia.
Por ello, la investigación plantea la necesidad de conectar las fuentes expertas y las instituciones con espacios de comunicación de mayor alcance, como los medios de comunicación, los mercados, el comercio local, las redes comunitarias, las organizaciones de consumidores y las plataformas digitales. La comunicación debería adaptarse además a cada tipo de riesgo, diferenciando entre cuestiones visibles y cotidianas, como la higiene o las enfermedades transmitidas por los alimentos, y otras que requieren una explicación científica más específica.
Así bien, el estudio constituye una de las contribuciones científicas asociadas a ALSEMAC y ofrece una base para el diseño de futuras acciones de sensibilización sobre seguridad alimentaria en Costa de Marfil y en otros territorios participantes. Su principal aportación consiste en mostrar que comunicar mejor no significa únicamente producir más información, sino lograr que el conocimiento fiable llegue a las personas a través de los canales en los que desarrollan su vida cotidiana.
El artículo, titulado Trusted but underused: The credibility–accessibility gap in food-safety risk communication among urban consumers in Ivory Coast, está firmado por Raimundo Otero Enríquez, Giulia Uccheddu, Eva Parga Dans y Pablo Alonso González. La investigación fue financiada por el Programa de Cooperación Territorial Interreg MAC 2021-2027 a través del proyecto ALSEMAC, cofinanciado por la Unión Europea.


